jueves, 24 de diciembre de 2009

2009

Escribí en este blog por última vez hace más de un año. Eso debe significar que llevo aquí unos 14 meses, de los cuales 13 los he compartido incondicionalmente con Daniela.
Es noche buena. Acabo de hablar con mis padres, ya todo elegantes y dispuestos a salir a casa de la abuela, como todos los años. A las 12 de la noche será también el cumpleaños de mi hermano, con el que hablé ayer, emocionado porque Leo le acarició la cara a través del vientre de Lola.
Son las primeras navidades que paso íntegras lejos de casa, y el maldito sentimentalismo me aflora por los ojos, aunque trato de evitarlo con una apretada de dientes, consiguiéndolo, a veces.
2009 ha sido un año digno de un final. Pero todos sabemos que los finales no existen mas que en las películas, o en las novelas. Todo fin es un principio y todo principio es un fin. Por eso prefiero el género lírico, porque no hay finales ni principios sino aproximación a la totalidad. La poesía no explica: indica. Es la manifestación de ese absoluto cometa cuya estela son palabras, y los románticos como yo, nos aferramos a su devenir y a su memoria cargados de deseo, urdiendo toda formulación alquímica que pueda combinar la razón con la imaginación para descubrir el secreto. El secreto que es amor siempre, incondicional y faro de justicia. La poesía es índice de ese secreto, y acaso, su única evidencia. Pero la palabra es imperfecta y es injusta, y su alquimia ha fracasado siempre, porque es humana.
Por eso, prefiero para este buen año, desear poesía sin palabras, recordando el momento más hermoso de 2009.
En Serandinas, Asturias, en agosto de 2009, Javi por fin nos lo dijo. "Lola está embarazada". A mi madre por poco no le da algo. Unos meses después, un mesaje de mis padres en el chat del Skype: "Es Leo". El esperado cambio de generación por parte de mi hermano, a quien también le tocó ese papel el 25 de diciembre de 1975. Ha habido que esperar 35 años y ahora cada uno piensa cómo desarrollar su nuevo papel lo mejor posible: Los Potos van a ser abuelos. María y yo, tíos. La abuela, bisabuela. Los tíos, tíos abuelos. Los amigos, tíos de facto. Etcétera.