lunes, 24 de marzo de 2008

TEMPERATURA, TIEMPO, VELOCIDAD, TOCINO Y AMOR

El punto de congelación del agua son 32 grados Farenheit, justo la temperatura que hace ahora en Madrid. Cero. Aún pienso en el cero. En algún lugar del planeta la temperatura es por debajo de cero incluso en el sistema Farenheit. La escala Kelvin fue inventada para que la temperatura de cualquier cuerpo fuera siempre positiva. Cero grados centígrados, 32 grados Farenheit, equivalen a 273,15 grados Kelvin.

Digamos que llevo mucho tiempo pensando en grados centígrados. Hoy elijo pensar en Kelvin: siempre positivo, nunca negativo. El frío es, al fin y al cabo, un invento del hombre.

Se me podrá reprochar, (incluso yo mismo empiezo a reprocharme), que empiece este blog-diario con una disertación científica acerca de la temperatura. Todo viene por algo.

Hace casi un mes lo supe: si alguna catástrofe no lo impide (pensamiento Celsius, ayayay...). Si todo sale bien (pensamiento Farenheit, bueno). Lo más seguro es que... (sistema Kelvin acomplejado o mutilado, o puede que sistema desconocido, vaya). ¡Venga Dani! ¡Kelvinízate! Como Neo en Matrix. ¡Dale! Hala! Que sí! Allá va: Que este verano, ¡me voy a vivir a Estados Unidos! ¡La Roma de nuestros días verá descender de un avión a este ser europeo, español, catalanomadrileñomurcianonubense!

Y ha sido extraño este mes que ha pasado, como le decía a Isabel el otro día, "mirando el tema de USA como de reojo", diciéndole, "que sí, que ya sé que estás ahí, pero déjame un ratito más, así, vivir como si no, porque sé que sí, que estás ahí, que esto ya no volverá a ser lo mismo, pero un poquito más precisamente por eso, hombre, que hay tiempo, que hay tiempo, que hay..." Y entonces el Dani Celsius: "¡que no!, mira que te pilla el toro. Anda dale. Dale y mira a lo de USA ya que tú veráaaaas... que te conoceeeeees" Debate interno y algún día de insomnio. Cierto. "Que no te me vayas a enamorar ahora. Que mira que te gusta el drama, mamón." Las cosas claras. Y al final, hoy.

Es como si la noticia de ese (atención), ¡29 de febrero! hubiera sido una droga vertida en mi cotidianeidad (o la pastilla roja), y hoy ha empezado a hacer efecto. He enviado la carta a la Universidad de Davis, California. Una carta en la que había que rodear un "acepto" o un "no acepto esta pedazo de beca que me ofrecéis". Una especie de "¡vale!". Y he pasado el día en el curro sin darme cuenta consultando periódicos locales de Davis, Sacramento, San Francisco... noticias, convocatorias, deportes... y el tiempo. Los que me conocen desde hace mucho sabrán que de niño y de joven, y casi de viejo, siempre me apasionó el tema de los meteoros. Mi hermana se reía cuando yo decía todo serio: "mi programa favorito de la tele es EL TIEMPO". Ver nevar me obsesionaba de una manera que me da más vergüenza contar que supuestos temas escatológicos como el de las hemorroides. Con el tema de "el tiempo", vino el tema del tiempo. Parece una tontería, pero a ver quién se ha parado a filosofar sobre el tiempo consultando la temperatura que hace en Sacramento; es como el famoso chiste de la velocidad y el tocino. ¿Cuánto tiempo me queda entonces en Madrid? Hoy lo supe también: Llamé a Cristina, la profe de allá, mi mentora. El planteamiento fue, después de algunas preguntas administrativas: "hay un tema que me parece fundamental: ¿con cuánta antelación crees que estaría bien que llegara?". Cristina es una mujer encantadora, seria y de respuestas claras y tajantes: "En ningún caso antes de mediados de septiembre". "¡Genial!", dije yo, "ahora sólo tengo que decidir dónde celebro mi cumpleaños". En efecto. Mi cumpleaños será también fiesta de despedida.

Después del trabajo, camino de casa, he echado cuentas: abril, mayo, junio, julio, agosto, y la mitad de septiembre... casi medio año me queda entre vosotros... quiero decir, entre vosotros a este lado del charco. No compartiremos ni océano, aunque para ser justo conmigo mismo, creo que lo mío ahora debe ser el Pacífico.

Después he pensado en muchos, casi en todos. He pensado en mi madre. Mamá, que sepas que me he prometido estar muy juntos, y hablar muchísimo. Este primer post te lo dedico a ti, porque es "muy por ti" lo de este blog. Os quiero.

En fin. Quién me iba a decir que este primer post llevaría semejante título. Así han salido las cosas. Antes me he tumbado en el colchón y he sentido el mismo vértigo que sentí cuando tenía 18 años el día antes de emprender un viaje por toda Europa que me cambiaría la vida. Y lo he sabido. "Ya", he pensado: "Está pasando".

La temperatura, el tiempo, el tocino, la velocidad, el amor, mi madre: os juro que es cierto que cuando he llegado a casa he retomado mi plan de medianoche. Cocido madrileño al amor de la lumbre: a fuego lento. Y me he enamorado de un chorizo.

El tema musical, en plan "Chris de Doctor en Alaska", va para mi padre:
California Dreamin
http://www.youtube.com/watch?v=-wI6uAOHzvo