lunes, 6 de octubre de 2008

ATERRIZAJE A POSTERIORI


Sí. El tiempo que llevo aquí casi excede ya el propio de unas buenas vacaciones. Ya estoy bastante acostumbrando a la rutina: madrugo, doy clase a las 10 de lunes a viernes; de lunes a miércoles recibo clase, etc. Empiezo a tener un grupillo de gente muy maja, casi todos mexicanos. 

El ritmo es en extremo exigente. No hay demasiado tiempo para el recogimiento (los mexicanos reirían con esta palabreja), por eso me he creado un pequeño espacio. 

Me tomo mi tiempo  para observar de madrugada cómo despierta esta ciudad-no ciudad, este pueblo-no pueblo, cómo despierto yo mismo, apreciando un horizonte tranquilo que invita a tomar las grandes cuestiones una por una para ir examinándolas como merecen, como siempre merecieron; para ir observando los pequeños detalles hasta engrandecerlos y hallar así -con gratitud- en lo mudable, lo estático; para hallar que uno siempre es el mismo, que su gente siempre será su gente, que una vez uno ha querido ya no deja nunca de querer, y cómo todo esto ocurre dentro de un marco constante de cambio, de un marco identitario que, como la aurora, nunca es igual y siempre se debe a lo mismo.

Escribo todo esto ahora que hace poco que pude descargar las fotos de la cámara una vez llegó el cable por correo, el cable que dejé olvidado en ese maremagnum de casa desastrosa en que viví lo mejor y lo peor de los últimos años. Curiosamente, dejé Madrid durante el ocaso y, después de un Dublín-Purgatorio fugaz, todo el viaje hasta San Francisco -sobrevolando los hielos árticos- se desarrolló en una especie de amanecer constante. Llegué a mi destino a medio día, con el Sol en su punto más alto. La Luna estuvo llena diez días: justo lo que tardé en dejar de mirarla. Vivo junto a las vías del tren a modo de materialización de una metáfora que siempre estuvo presente. Verano de 1996 fue el despegue de un alma en expansión.

PS: DANI DIVAGA

Tengo treinta y un años. Estoy tranquilo. Me irrita que la gente mezcle español con inglés en la misma frase, you know? La comida es cara. Mis alumnos, encantadores. No hay hierba en la calle F entre la quinta y la cuarta. Me siento muy europeo, y eso aquí gusta. Hoy hablé del Quijote a mis alumnos. Una chica dijo que era tonto (el Quijote), y estuve a punto de decir que la tonta era ella. Mostré para que le describieran, una foto de Paul Newman, y ninguno de esos adolescentes alienados le conocía. Pero son encantadores. Ese es el drama de este país de una belleza -geográfica y humana- y una estupidez de grandes dimensiones. Ayer leí en El País un artículo que versaba sobre el final del capitalismo. Puede que por aquí nos estén necesitando. No sé. Siempre me dio náuseas creerse el ombligo del Universo y de la Historia. Esta es la que nos ha tocado vivir.

miércoles, 1 de octubre de 2008

DE HERRERAS, HERREROS. Y MÁS...


Muy buenas!

Aquí son las 7.44 de la mañana. Ya he desayunado. El día comienza como siempre frío y dentro de un par de horas hará un calor del demonio en este desierto irrigado. Hoy miércoles es ya el tercer día de lo que será mi rutina hasta diciembre. Ayer tuve la primera clase del seminario de cine con Cristina. Va a ser tan interesante como duro: una presentación, un trabajo, miles de páginas de bibliografía... entre ellas, no pocas corresponden a un estudioso de Buñuel (ayer, proyección de Las Hurdes - doblada al inglés, oh fatalidad) llamado Javier Herrera. Lecturas recomendadas de Víctor Fuentes con un prólogo escrito por el mismo personaje misterioso con el que comparto apellido, y otras de Isabel Santaolalla, a quien conocí en Londres en 2002 (¿o fue 2003?). Uno se siente como el herrero, aunque siempre hay tiempo para empezar a usar, con un orgullo difícil de explicar, el cuchillo forjado.

Ayer, gran acontecimiento: casi me tuve que descolgar por el balcón, pero conseguí establecer contacto con una red inalámbrica, en mi propia casa. Ahora escribo desde la cocina después de café y periódico digital.

Muchos sabéis que existen cientos de fotos que siguen atrapadas en la cámara a espera de que me llegue el dichoso cablecito que olvidé en Madrid. Mientras tanto, quizás puedan ustedes contentarse con este link que prueba aquello del profe progre: 

https://smartsite.ucdavis.edu:8443/portal/site/9b8b0453-2782-4c4b-00fc-3f352bd4f8b0/page/f3786607-53b3-4fca-8039-3c850b9a6ffb

La identidad es un proceso de cambio. Me gusta el chapter 2. Se me da bien estar aquí aunque ahora ya sí, os echo de menos. Díganle a Madrid que sigue siendo una furcia, con todo el cariño del mundo, y que os trate bien... que no me entere yo.

Son las 8.05am. Será duro no habituarme al spanglish. Ayer, gracias al libro de Elia, me entraron ganas de escribir de nuevo: estoy en un lugar privilegiado para los recortables, para los recordables. No me cansaré de repetirlo: re-cordar es "volver a pasar por el corazón". Espero tengáis un buen día auriculado y ventriculado de sístoles y diástoles, rítmicas arritmias... si no estáis en disposición, hagamos un by-pass, pero entonces, que sea mañana!

Besos.